Publicado en 1980, segunda
parte de la saga Dollanganger, precedida por Flóres en el Ático y sucedida por
Si Hubiera Espinas. Una vez los tres hermanos Dollangager han logrado escapar
de un encierro de tres años en el ático de la mansión de su abuela encaran un
futuro incierto.
Toman un autobús rumbo a la Florida aunque ellos huyen sin un
destino definido. En el colectivo conocen a una buena mujer que los lleva hasta la residencia
de su empleador, el doctor Paul Sheffield, para que les ofrezca ayuda. El
médico conmovido por la suerte de los hermanos dispone acogerlos en su hogar y
realiza los trámites necesarios para obtener la custodia de los niños.

