Escrito en 1909. El
afamado escritor John Berridge es solicitado por un conocido suyo para que haga
el honor de redactar un prólogo que se incluirá en el nuevo libro que su amiga la
escritora Amy Evans publicará próximamente. Un prólogo firmado por el prestigioso
autor aportaría gran publicidad a la autora en ciernes y sería el espaldarazo
que la catapultaría en el foco de la sociedad literaria.
Aunque en un primer
instante al escritor no llama la atención la petición de su amigo e intenta
evadir la cuestión por considerarla inoportuna, se lleva una gran sorpresa cuando ella
acude personalmente a entrevistarse con él. Su belleza le causa una profunda
impresión; replanteándose la situación y urdiendo nuevas ilusiones de mancebo
enamorado.
