4 oct. 2015

La Hija del Sepulturero - Joyce Carol Oates


Publicada en 2007. Luego de la fuga de la Alemania Nazi, la familia Schwart hace su travesía por el Atlántico hacia el territorio Americano. Y es durante esta expedición que viene al mundo Rebecca Schwart, una criatura que llega a la familia no como la alegría de un nuevo vástago sino como la gota que rebasa la copa de dificultades en que se encuentra sumergido este grupo de judíos que ambiciona convertirse en inmigrantes de los Estados Unidos.

Llegados al nuevo continente, el padre, un antiguo profesor de instituto es obligado por las circunstancias a tomar la posición de sepulturero del pueblo, debiendo mudar a toda su familia a una casucha construida en piedra dentro de los dominios del cementerio.

Mi puntuación:

Este drástico cambio de vida, la nueva cultura a la que deben enfrentarse, la pobreza extrema y la discriminación por parte de los habitantes locales, consiguen que la familia se hunda en la desesperación y la hostilidad. Induciendo a sus miembros a tomar medidas extremas para poder subsistir en un país extranjero.

En consecuencia, Rebecca lejos de ser la niña mimada de sus padres y hermanos, crece en un ambiente adverso y lleno de carencias y de desamor, experimentando una de las peores tragedias al que un ser humano puede soportar; la pérdida de un ser querido en las circunstancias más atroces. Y obligada a huir de su casa vive sus años de adolescencia bajo la tutela de su maestra de escuela, quien la acoge bajo su techo hasta cuando Rebecca decide marcharse para emprender una nueva etapa en solitario.

Su vida adulta no es mejor y se desarrolla en un mar de vicisitudes que le ocasiona el hombre de quien se enamora, sometiéndola a la incertidumbre, la humillación y la frialdad. Rebecca emprende entonces una lucha por alcanzar la libertad asumiendo una nueva identidad y una existencia que la conducirá por nuevos derroteros que no había imaginado hasta entonces.


Una narración extensa que cuenta con prolíferos detalles los antecedentes y vida de la protagonista, de una manera harto cruda y gráfica. Aquí no hay color rosa ni escenas de amor conmovedoras, pues la ternura y la candidez rara vez hacen aparición en este relato. Las escenas conmueven por su excesivo realismo, por el sufrimiento intenso y ante todo por el desamor que varios de sus personajes profesan hacia la protagonista.

La portada del libro es un poco confusa, ya que, en mi opinión, ésta no encaja de manera precisa con el personaje central de la obra. De hecho creo que refleja a un personaje que en nada se asemeja a Rebecca. En ella vemos a una niña bien cuidada y de buenas ropas que parece disfrutar del cariño y protección de sus padres, sólo para encontrarnos en la lectura con una víctima de abusos intrafamiliar y traumatizada por hechos totalmente adversos que no hacen justicia a la imagén que se intenta proyectar en la fotografía de la cubierta.

El argumento en sí es bastante interesante y nos revela datos de la huida de los judíos a comienzos del siglo XX y la realidad a la que debían hacer frente una vez arribaban al continente Americano. La escritora no hace ningún esfuerzo por suavizar o minimizar las escenas trágicas de la obra, más bien muestra una clara tendencia a exponer la gravedad de los hechos en toda su extensión, es decir, en su estilo no tienen cabida la sensiblería y la cursilería que suelen adornar las obras literarias, y que erróneamente espera el lector encontrar después de apreciar la tapa del libro. Y no es que me escandalice que la autora llame las cosas por su nombre, es simplemente que ésta constituye una prosa menos frecuente y ciertamente inesperada a juzgar por la introducción del libro.

El aspecto en que para mí flaquea la obra es en la extensión de cada escena, éste es sin duda un libro largo (más de 600 páginas), y por tal motivo, con regular frecuencia, la obra cae en un punto muerto donde se produce un estancamiento que impide que la obra fluya con una cadencia proporcionada, dejando al lector a merced del aburrimiento y el tedio. Dejé la lectura en varias ocasiones, hasta el punto de pensar que no la iba a concluir. Creo que la obra pudo haber sido más concisa y ligera, esto habría logrado enganchar un mayor número de lectores. 




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